Todo el mundo hace la boca pequeña cuando habla de los Royuela, uno de los clanes con más pedigrí en la extrema derecha en los Països Catalans y en España. Las bombas, las cuchilladas, las relaciones con el fascismo internacional, la cercanía a los cuerpos de seguridad, el ultracatolicismo y los negocios inmobiliarios marcan su expediente. Una larga lista que llega hasta nuestros días. Son ellos, como no podría ser de otro modo, uno de los artífices principales del Club Empel, ubicado en la parte alta de Barcelona y que se ha convertido en el nuevo centro de la ultraderecha en la capital catalana.

El apellido Royuela permite seguir el hilo de la extrema derecha en nuestra casa desde finales del franquismo hasta nuestros días. De padres a hijos, su trayectoria gira en torno al Club Empel, un local propiedad de la familia en el distrito de Sarrià – Sant Gervasi de Barcelona, que se ha convertido uno de los centros neurálgicos de la ultraderecha en nuestro país. Es, también, el punto de mira de las organizaciones antifascistas, que han iniciado una campaña para cerrar el nuevo caballo de batalla de los Royuela.

El patriarca

Los orígenes de todo ello, hay que buscarlos en el octogenario Alberto Royuela Fernández.

-¿Cuántas veces ha sido detenido, Royuela?
-Muchas, cerca de cien.

La pregunta, se la hizo Juan Martínez para la revista Interviú. Implicado por la policía en el atentado contra la revista El Papus en 1977 y en el asalto al Banco Central en 1981, entre otras acciones de inspiración ultraderechista, él niega ambas cosas y nunca ha habido una sentencia concluyente respecto ello. Falangista de pro, formó parte de la Guardia de Franco (una organización paramilitar activa durante el franquismo) en Barcelona y fue miembro activo de todo lo que pasaba en la extrema derecha catalana durante los años del tardofranquismo y de la Transición. Más adelante se le vincularía también a las organizaciones terroristas de extrema derecha GAS y Triple A.

El local de Alberto Royuela en el barrio de Sant Antoni fue base de operaciones de la llamada Internacional Negra y del fascismo italiano durante los años setenta

 

Si se hace una topografía de la ultraderecha catalana, hay que marcar en rojo su taller en la calle Villarroel, 25. Es donde, según las investigaciones policiales, habría orquestado el atentado contra la revista satírica El Papus. Y no sólo eso: el local del barrio de Sant Antoni fue base de operaciones de la llamada Internacional Negra y del fascismo italiano durante los años setenta en España para impulsar los atentados enmarcados en la conocida por operación Gladio. Los paramilitares fascistas italianos encontraron en la capital catalana aliados, entre los que, Royuela, que les permitirían preparar atentados como el de la plaza de la Fontana de Milán en 1969 (17 muertos) o el de la estación de trenes de Bolonia el 1980 (85 muertos) o huir de la vigilancia policial italiana. Tanto es así que la revista italiana Tempo afirmaba en marzo de 1975 que la Internacional Fascista tenía sede en Barcelona.

Según recoge Mariano Sánchez Soler en el libro Los hijos del 20-N , durante la instrucción de los hechos de la matanza de Bolonia, en 1988, Royuela Fernández declaró que “se refugiaron en España cerca de 90 italianos, muchos de ellos en mi casa”. Entre los que fueron acogidos y con quien mantuvo amistad del ultra catalán hay Stefano Della Chiae, líder de la Internacional Negra implicado en golpes de Estado y en atentados en Italia. También participó en los hechos de Montejurra en 1976, donde murieron asesinados dos militantes carlistas. Protegido por Franco, trabajó para Pinochet en Chile, para la Triple A en Argentina o para el dictador Hugo Banzer en Bolivia conjuntamente con el criminal de guerra nazi Klaus Barbie. En 1983, la CIA lo consideraba el terrorista de extrema derecha más buscado.

Sin embargo, Royuela Fernández ha gozado siempre de una cierta impunidad. Aunque es un hecho no probado, una explicación de todo podría ser en una entrevista reciente en el programa Desde la Matrix del canal de Youtube «Ciencia y Espíritu», donde el mismo Alberto Royuela afirma haber sido parte de los servicios de inteligente inteligencia del régimen franquista.

Los herederos

Si se sigue la topografía de los Royuela, se va a parar a los alrededores de la plaza de Artós, de Sarrià, donde varias generaciones de altos mandos de las fuerzas de seguridad del Estado han dispuesto de vivienda protegida concedida por el dictador Francisco Franco.

Este ecosistema y la ubicación hasta el 1997 del estadio del Espanyol en Sarrià sienta las bases del surgimiento de una nueva generación de ultras liderada por los hijos de Royuela Fernández. Los primeros ochenta son los años del surgimiento de las primeras gradas de animación. La primera del club blanquiazul, azul, la Peña Juvenil, surgiría en 1983. Durante la temporada 1984/1985, unos ochenta aficionados pericos inspirados por la afición radical del Milán fundarían las Brigadas Blanquiazules.

Las Brigadas fueron un punto de encuentro de una parte de la deriva de los cabezas rapadas de extrema derecha que alrededor de 1985 se distanciaban de la escena punk barcelonesa: un distanciamiento que culminaría con una multitudinaria pelea a las puertas de un concierto de L’Odi Social y de Subterranean Kids en la antigua sala Zeleste en 1986. la 1988/1989 fue la temporada en que este grupo de animación se hermana con los Ultras Sur del Real Madrid y en el que Artós se consolida como el espacio de convergencia de los rapadas blanco-y-azules antes de los partidos. Los hermanos Alberto, José María, Santiago y Mauricio Royuela Samit fueron parte de todo aquello. De hecho, José María era el líder de Komando Ultra Sarrià, uno de los sectores más radicales de las Brigadas, donde se aglutinaba una buena parte de los cabezas rapadas ultraderechistas.

De los cuatro hermanos, como mínimo dos irían unos pasos más allá de las peleas de cabezas rapadas hacia la violencia organizada con armas de fuego y explosivos. Un informe del Ministerio del Interior Español de 1977 -que consta en el archivo del periodista Xavier Vinader- sobre el atentado contra la revista El Papus sitúa Alberto Royuela Samit como uno de los miembros fundadores de los Grupos de Acción Sindicalista (GAS) , que coordinaba su padre y que fueron conocidos por atentar contra librerías y asociaciones de vecinos en la capital catalana. El otro es Santiago Royuela, que desde su faceta youtuber explica cómo dejó atrás las tribus urbanas para optar por acciones mucho más contundentes. Santiago dice haber sido parte del asalto en julio de 1999 de la sede de la Asociación de Estudiantes Progresistas (AEP) con dos individuos más, uno de los cuales, era militar. Lo habrían hecho por el papel que ellos creen que tenía este sindicato en la campaña contra la Librería Europa y su propietario, Pedro Varela, a quien Santiago Royuela llegó a hacer la web.

El ultra reconoce que habrían llegado a encañonar y dejar inconsciente la persona que en ese momento se encontraba en la sede de la asociación. Aquellos años, Santiago Royuela militaba en el entorno de la Resistencia Nacional de la Juventud, juventudes del partido de Ricardo Sáenz de Ynestrillas Alianza por la Unidad Nacional (AUN). El objetivo de estas acciones, afirma él mismo, era el de armar una kale borroka nacional “. En octubre de 1999, Santiago Royuela fue detenido con varios cabezas rapadas involucrados en agresiones de todo tipo, incluyendo agresiones sexuales, aunque él niega tener ninguna relación.

El camino hacia esta kale borroka nacional seguiría con la colocación de un artefacto explosivo el 3 de marzo de 2001 en un concierto del vasco Fermin Muguruza en las Cotxeres de Sants. Pese a no ser el encargado de la colocación del explosivo, conjuntamente con Óscar Serrano Masdéu permanecieron en la retaguardia llevando a cabo tareas de fabricación y prueba del artefacto. Cuatro años más tarde, la Audiencia de Barcelona les acabaría condenando a seis años de prisión por delitos de terrorismo.

No fue el último delito violento por el que el hijo del conocido subastero sería condenado. A pesar de haber sido parte de la afición radical del Español, Santiago y Mauricio Royuela no hicieron ascos a encontrarse con el líder de Casuals FCB, Ricard Mateo, por agredir con cuchillos de cerámica en diciembre de 2008 dos competidores del mundo de las subastas. Una faceta, esta, que Santiago Royuela compaginó con la de confidente de la policía española suministrando información sobre grupos de izquierdas al inspector Montiel. En uno de los vídeos de su canal, Royuela se refiere a un mando de la Guardia Civil de nombre Raúl Mera como “compañero”, un agente que le habría llegado a proponer que se infiltrara en el movimiento okupa barcelonés. Él se habría negado.

Años antes, otro de los hermanos, Mauricio, se habría visto vinculado, tal y como recoge Mariano Sánchez Soler en el libro Los hijos del 20-N , en el ataque en el ateneo libertario Cros 10, del barrio de Sants, la 1990. Estos hechos habrían comportado su detención y la de cuatro neonazis más.

Presente y futuro

Los hijos del patriarca Royuela pasaron de nutrir la escena cabeza rapada barcelonesa a militar en diferentes grupúsculos ultras de los años noventa y primeros 2000. Santiago reconoce haber tomado parte en el Movimiento Patriótico Catalán (MPC) de Carlos Francisoud, la continuación del grupo armado de extrema derecha Milicia Catalana, responsable de varios atentados con bomba entre mediados de los ochenta y principios de los noventa.

Pero el éxito de la Plataforma Vigatana de Josep Anglada, el germen de lo que luego sería la Plataforma por Cataluña (PxC), hizo coincidir a una buena parte de la familia Royuela en una reunión convocada por el también histórico militante ultra Ernesto Milán para fundar la Plataforma por Barcelona. Santiago Royuela asegura que el discurso que pronunció Anglada en una casa de colonias de una localidad de Ponent terminó de convencer a la mayoría de los miembros del MPC para suspender el colectivo y dar el salto a la PxC. Royuela Fernández culminaría su carrera apadrinando el congreso fundacional de la PxC, pero la familia pasaría en un segundo plano, centrándose en el sector inmobiliario y en el de las subastas.

El entramado de Royuela tiene una veintena de empresas, 16 de las cuales dedicadas a la compraventa de inmuebles. Destaca una, Iniciativas Roycoa, matriz del Club Empel, recientemente inaugurado en Barcelona

 

El entramado de Royuela tiene una veintena de empresas, 16 de las cuales dedicadas a la compraventa de inmuebles. Entre los socios del entramado estaba el difunto Mariano Garber Salzberg, militante de la PxC en Santa Coloma de Gramenet, o Rafael Chamorro Quintero, detenido en julio de 1993 en Lloret de Mar con dos cabezas rapadas más por el apuñalamiento de una persona de origen africano. Chamorro se le vinculaba entonces con los Ultras Sur, algo que remite a los orígenes futboleros de los hermanos.

Entre las empresas de la familia destaca una, Iniciativas Roycoa (participada por Mauricio Royuela y el intelectual ultra y presidente de Somatemps Javier Barraycoa), matriz del Club Empel, recientemente inaugurado en Barcelona. El Empel se ha convertido en un punto de encuentro de la ultraderecha catalana, desde antiguos compañeros de grada de los Royuela hasta miembros de las Brigadas, como Fernando Sanmamés, vocalista de la banda de rock neonazi Torquemada 1488, hasta el diputado de Vox Ignacio Garriga o el ex líder del PP en Cataluña Xavier García Albiol. Entre los habituales en el club está también Josep Alsina Calvés, histórico de la extrema derecha catalana y viejo conocido del patriarca Royuela.

Más allá del Empel y de la militancia ultracatólica torno a los Legionarios de Cristo Rey o de la web Hispanidad Católica , de Javier Navascués, hoy en día no se les conoce otra militancia. El clan, sin embargo, sigue bien vivo.

Versión original del reportaje en catalán: aquí.

Traducción de lahaine.org

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